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Miles de familias en Estados Unidos se ven obligadas a recurrir a bancos de alimentos durante la Navidad para hacer frente a la inflación persistente, un fenómeno que golpea con mayor fuerza a la comunidad latina, especialmente en estados como California.
Desde la madrugada, personas como Joe Nino, un adulto mayor retirado, hacen fila en centros como MEND (Meet Each Need with Dignity), en el barrio de Pacoima, para recibir alimentos básicos. “La situación económica es muy baja. Esto es para mi sustento y para familias que no tienen una buena situación”, relató mientras esperaba durante horas. En días de alta demanda, el centro llega a atender hasta 600 personas.
Victoria Hernández, residente en EE.UU. desde hace cinco décadas, también depende de estos apoyos. Su pensión del seguro social resulta insuficiente frente al alza en rentas y alimentos. “Comida y renta, es muy difícil”, resumió.
De acuerdo con Feeding America, la inseguridad alimentaria afecta a 47 millones de personas en el país, incluidos 14 millones de latinos. En Los Ángeles, el banco de alimentos local abastece a 1,2 millones de personas cada mes. Aunque la inflación anual se moderó al 2,7 %, el costo acumulado de la canasta básica sigue presionando a familias trabajadoras.
Ante este panorama, iniciativas comunitarias como la campaña Season of Giving buscan aliviar la crisis mediante donaciones y redes de solidaridad vecinal.
EFE