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Tras los ataques que el ejército de Estados Unidos lanzó este martes contra Irán, principalmente en zonas cercanas al estrecho de Ormuz, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó una nueva oleada de ataques contra objetivos estadounidenses en Medio Oriente.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró que sus fuerzas derribaron un dron estadounidense MQ-9 Reaper y lanzaron ataques con misiles balísticos y drones contra instalaciones militares vinculadas con Estados Unidos en la región.
Entre los objetivos señalados por Teherán se encuentra Camp Titin, una instalación militar estadounidense ubicada en el sur de Jordania, cerca de la ciudad portuaria de Aqaba. La Guardia Revolucionaria afirmó que el ataque provocó numerosas bajas entre las fuerzas estadounidenses y destruyó instalaciones y helicópteros militares, aunque estas afirmaciones no han sido confirmadas por Washington.
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En contraste, las autoridades jordanas informaron que sus sistemas de defensa aérea interceptaron 10 de 13 misiles balísticos que ingresaron en su espacio aéreo y que otros tres cayeron en zonas remotas.
La ofensiva iraní ocurrió después de que el Ejército estadounidense realizara una nueva serie de ataques contra objetivos del IRGC en territorio iraní. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que sus fuerzas atacaron sistemas de defensa aérea, radares, instalaciones marítimas, capacidades para colocar minas y centros de comunicaciones vinculados con la Guardia Revolucionaria.
Teherán calificó los bombardeos estadounidenses de “ciegos” y “desesperados” y sostuvo que uno de ellos alcanzó una vivienda en la localidad de Sirik, donde se celebraba una boda. Autoridades iraníes reportaron al menos cuatro personas muertas y más de 50 heridas.
Tras los ataques estadounidenses se registraron explosiones en distintos puntos del sur de Irán, incluidos Bandar Abbas, la isla de Qeshm, Jiroft, Chabahar y Konarak. La escalada ocurre en medio de una creciente tensión alrededor del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de petróleo.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, justificó los recientes bombardeos y advirtió a Irán que una nueva represalia provocaría ataques todavía más intensos. Según Washington, las operaciones estadounidenses respondieron a intentos iraníes de colocar minas marítimas en el estrecho de Ormuz y a ataques contra fuerzas estadounidenses desplegadas en la región.
La nueva cadena de ataques eleva el riesgo de una mayor escalada militar entre Washington y Teherán, mientras el estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales puntos de tensión del conflicto.