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El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, enfrenta un momento complicado tras encadenar dos reveses políticos en el ámbito internacional: el fracaso de las negociaciones con Irán y la derrota electoral de su aliado europeo, Viktor Orbán.
Negociaciones sin resultados
Vance regresó a Washington sin avances tras encabezar en Islamabad el diálogo más importante entre Estados Unidos e Irán en décadas. Acompañado por figuras clave como Jared Kushner, el vicepresidente intentó destrabar un conflicto que lleva más de 40 días, sin lograr acuerdos sobre el programa nuclear iraní ni sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
El propio Vance responsabilizó a Teherán del fracaso, al considerar que no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares. La falta de entendimiento ha agravado la tensión y llevado a nuevas medidas, como el bloqueo naval ordenado por Donald Trump.
Golpe político en Europa
Antes de su viaje a Pakistán, Vance hizo escala en Hungría para apoyar públicamente a Orbán, en un gesto inusual para un vicepresidente estadounidense. Sin embargo, el líder ultranacionalista fue derrotado en las urnas por el candidato proeuropeo Péter Magyar.
Este doble revés debilita la proyección internacional de Vance, quien hasta ahora mantenía un perfil bajo en política exterior, pero que en los últimos días se ha convertido en protagonista de decisiones clave sin resultados favorables.
EFE