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El Gobierno de Líbano presentó una queja formal ante la ONU tras la reciente oleada de ataques israelíes que dejó más de 350 muertos y más de 1.200 heridos en distintas regiones del país, incluida la capital, Beirut.
De acuerdo con el Ministerio de Exteriores libanés, los bombardeos —registrados el pasado 8 de abril— constituyen la escalada más violenta desde inicios de marzo. En el informe enviado al Consejo de Seguridad de la ONU y al secretario general António Guterres, se detalla que cerca de un centenar de ataques ocurrieron en menos de diez minutos, afectando principalmente zonas residenciales densamente pobladas.
Las autoridades denunciaron que los bombardeos se realizaron sin previo aviso y en horas de alta actividad, lo que provocó una destrucción generalizada y un elevado número de víctimas. Además, el Ministerio de Salud indicó que el balance final podría tardar en confirmarse debido a la necesidad de identificar restos mediante pruebas de ADN.
El documento también acusa a Israel de haber atacado infraestructura sanitaria, incluyendo al menos 17 hospitales y más de un centenar de unidades de emergencia desde el pasado 2 de marzo.
Estos hechos representan los ataques más intensos desde el inicio del conflicto hace seis semanas y han elevado la presión internacional para frenar la violencia en la región.
EFE