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El juicio contra Lindsay Clancy, la madre de Massachusetts acusada de matar a sus tres hijos pequeños en enero de 2023, avanza en medio de testimonios que han puesto el foco tanto en las circunstancias de las muertes como en el estado de salud mental de la acusada.
Clancy, de 35 años, enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado por la muerte de sus hijos Cora, Dawson y Callan, quienes tenían menos de seis años. La fiscalía sostiene que los asesinatos fueron deliberados, mientras que la defensa argumenta que la mujer sufría psicosis posparto y que no era plenamente consciente de sus actos.
El juicio comenzó formalmente el 20 de julio en el Tribunal Superior del Condado de Plymouth, Massachusetts, después de varios retrasos. El jurado está integrado por 12 mujeres y seis hombres y se espera que el proceso se prolongue entre seis y ocho semanas.
La fiscalía presentó primero testimonios sobre el comportamiento de Clancy antes de las muertes y las circunstancias encontradas en la vivienda familiar. Su esposo, Patrick Clancy, declaró que el día de los hechos ella parecía estar mejor y no mostraba señales evidentes de intención suicida.
Los fiscales también presentaron registros médicos, búsquedas en internet y anotaciones personales de Clancy relacionadas con su salud mental. Expertos médicos señalaron que los niveles de los medicamentos psiquiátricos que tenía en su organismo no eran tóxicos.
La defensa, en cambio, comenzó a presentar testimonios destinados a demostrar un deterioro progresivo de su salud mental. Familiares y personas cercanas describieron cambios en su comportamiento, mientras que un psicólogo forense declaró que Clancy había escuchado una voz masculina que le ordenaba matar a sus hijos.
El proceso ha tenido momentos especialmente difíciles. El 12 de agosto, Clancy rompió en llanto durante el testimonio de un médico forense sobre las autopsias de sus hijos y dijo entre lágrimas: «No puedo hacerlo».
El 19 de agosto, el jurado fue liberado antes de tiempo después del testimonio del psicólogo forense. Un día después ocurrió una situación similar durante la declaración de la capellana hospitalaria Sheila Cavanaugh, quien aseguró que Clancy le dijo que se alegraba de que sus hijos estuvieran «a salvo» al día siguiente de confesar haberlos matado.
La defensa busca convencer al jurado de que Clancy padecía una enfermedad mental grave al momento de los hechos. Si fuera declarada culpable de asesinato en primer grado, enfrenta una cadena perpetua obligatoria. En cambio, si prosperara una defensa por enfermedad mental, podría evitar una condena penitenciaria y ser internada en un centro de salud mental.
El caso continúa bajo análisis del jurado, que deberá determinar no solo si Clancy causó la muerte de sus hijos, sino también cuál era su estado mental al momento de los hechos.