Imagen vía Facebook Instituto Nacional de Bellas Artes
Con una rivalidad deportiva a nada de disputarse, México y Chequia comparten un lazo musical representativito del norte del país azteca, que hoy es muy conocido a nivel internacional: la polka.
Originaria de un pueblo campesino europeo llamado Bohemia Central y con un compás de 2/4, este baile en pareja es una danza creada a finales de la década de 1830 que, posteriormente, fue adoptado por Praga y se dispersó por toda Europa a finales de 1850 pasando por Francia y Londres para después cruzar el continente, llegar a Nuera York y al norte de México.
Fue justamente en México con la llegada de migrantes bohemios, checos, alemanes y polacos al país durante el siglo XIX, que los sonidos y elementos dancísticos originales de la polka, transformaron y dieron pie a lo que hoy se conoce como la música norteña mexicana
La presencia de comunidades checas en Texas, considerada una de las minorías europeas más importantes del estado, fortaleció el intercambio musical entre ambos lados de la frontera. Los músicos mexicanos comenzaron a aprender e interpretar las polkas europeas, aunque adaptándolas a su propio estilo.
Según explica el libro Polka: raíces de una tradición musical, del investigador Radko Tichavský, los músicos checos utilizaban instrumentos como el acordeón, el violín y el contrabajo, tocando melodías y acompañamientos con ambas manos en el acordeón. Los intérpretes mexicanos modificaron esa técnica al dejar la melodía principalmente en la mano derecha, mientras la guitarra y el contrabajo asumían parte del acompañamiento.
De esta fusión nació una de las expresiones más representativas de la frontera mexicano-estadounidense: los tríos norteños y el característico estilo «farafara», que con el paso de los años se convirtió en una pieza fundamental de la identidad musical del norte de México.
Así, más allá de la rivalidad deportiva que hoy enfrenta a mexicanos y checos en la cancha, ambos países comparten una herencia cultural que sigue sonando en acordeones, bailes y canciones que forman parte del ADN de la música regional mexicana.