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Un juez federal bloqueó este martes la posible deportación del niño de 5 años, Liam Conejo Ramos, y su padre, Adrián Alexander Conejo Arias, detenidos la semana pasada en Minnesota, tras determinar que no pueden ser devueltos a Ecuador de manera inmediata.
El menor fue separado de su familia en la entrada de su casa, en un suburbio de Mineápolis, luego de que agentes federales arrestaran a su padre. Desde entonces, ambos permanecen detenidos en un centro de detención en San Antonio, Texas.
El Departamento de Seguridad Nacional aseguró que el padre del niño es un inmigrante indocumentado ecuatoriano y que los agentes se llevaron al menor porque el propio Conejo Arias habría solicitado que su hijo permaneciera con él.
Sin embargo, el abogado de la familia sostiene que la detención es ilegal, ya que Conejo no ha cometido ningún delito y siguió todos los protocolos establecidos para solicitar asilo en Estados Unidos, incluyendo su comparecencia a todas las audiencias judiciales programadas.
La imagen del niño, con su gorro azul y su mochila escolar, siendo detenido por agentes de inmigración, dio la vuelta al mundo y se ha convertido en un símbolo de lo que críticos califican como excesos de la política migratoria del presidente Donald Trump en Minnesota.
En las últimas semanas, el estado se ha convertido en la zona cero de las protestas contra los operativos migratorios, con un despliegue de unos 3,000 agentes desde el inicio del año. Para muchos residentes, la situación se ha transformado en un escenario de miedo, marcado por redadas, detenciones y también por muertes de civiles a manos de agentes federales.
El caso de Alex Pretti, quien murió tras recibir disparos de agentes migratorios, el segundo incidente fatal del mes tras la muerte de Renée Good, ha representado un punto de quiebre en la estrategia del Gobierno federal en la región.
Ante la creciente tensión, Trump anunció que enviará a Mineápolis al zar de la frontera, Tom Homan, quien será el principal interlocutor en el terreno, en sustitución del polémico funcionario Greg Bovino, responsable de dirigir las grandes redadas en la ciudad.
El presidente también sostuvo una conversación telefónica con el gobernador Tim Walz y el alcalde Jacob Frey, con quienes dijo coincidir en la necesidad de calmar la situación en Minnesota.
El fallo judicial ofrece, por ahora, un respiro legal a la familia del menor, mientras continúa el debate nacional sobre el alcance y los límites de la política migratoria en Estados Unidos.
EFE