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El Mundial de Futbol 2026, que será organizado por Estados Unidos, México y Canadá del 11 de junio al 19 de julio, representará una primera gran prueba para la capacidad estadounidense de recibir visitantes de todo el mundo, de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Así lo señaló Gene Sykes, presidente del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos (USOPC), durante la 145ª sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) celebrada en Milán, Italia.
Sykes reconoció que cualquier evento deportivo de alcance global que se celebre en territorio estadounidense funcionará como un “test de hospitalidad internacional”, en un contexto marcado por el endurecimiento de la política migratoria impulsada por el presidente Donald Trump en su segundo mandato.
Durante la sesión, surgió la preocupación sobre si los aficionados que compren boletos para el Mundial podrán obtener sus visas con facilidad.
Para los Juegos Olímpicos de 2028, los organizadores desarrollaron junto con autoridades federales una plataforma llamada VisaLink, destinada a facilitar la entrada de deportistas, entrenadores y personal acreditado. Sin embargo, este mecanismo no aplicará para los espectadores.
Girmay Berhane, miembro del COI por Etiopía, cuestionó cómo se garantizará la igualdad de oportunidades para los aficionados internacionales que deseen asistir tanto al Mundial como a los Juegos Olímpicos.
Sykes respondió que dentro del Departamento de Estado existen funcionarios con autoridad sobre el sistema de visas y planteó la posibilidad de designar personal específico para atender estos casos con anticipación.
En paralelo, el presidente Trump ha prometido la creación de un “pase FIFA” para agilizar citas consulares a quienes cuenten con boletos. No obstante, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que “un boleto no es una visa” y que las condiciones de ingreso a Estados Unidos no serán flexibilizadas.
La situación ya genera inquietud entre organizaciones de aficionados, especialmente para quienes planean viajar desde América Latina y otras regiones, donde los tiempos de espera para citas consulares pueden extenderse por meses.