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Un proyecto para construir un centro de datos en New Brunswick fue cancelado tras una intensa movilización ciudadana que logró frenar la iniciativa a pocos días de su aprobación.
El plan, impulsado por la firma Amzak Capital Management, contemplaba desarrollar la infraestructura en un terreno baldío cercano a una vía férrea y rodeado de viviendas. Sin embargo, los residentes se enteraron del proyecto apenas nueve días antes de la votación final del concejo municipal, lo que desató una rápida reacción.
La oposición creció rápidamente: videos en redes sociales, distribución de folletos, especialmente en la Universidad de Rutgers, y una asistencia masiva a la sesión pública, donde más de 300 personas acudieron a un recinto con capacidad para solo 80.
Antes de abrir el espacio a preguntas, las autoridades anunciaron que el centro de datos sería eliminado del proyecto, según explicó Ben Dziobek, activista ambiental.
Debate nacional por los centros de datos
El alcalde James Cahill reconoció que estos complejos son cada vez más importantes para la economía digital, al ser esenciales para servicios en línea que utilizan empresas, hospitales y universidades.
No obstante, también subrayó las preocupaciones que generan: alto consumo energético, impacto ambiental, uso intensivo de suelo y beneficios limitados para las comunidades locales.
Un precedente en la era de la IA
El caso ocurre en un contexto donde la demanda de centros de datos crece aceleradamente debido al auge de la inteligencia artificial, lo que ha impulsado proyectos en todo Estados Unidos; sin embargo, también ha generado resistencia. Según encuestas recientes, una mayoría de estadounidenses se opone a tener este tipo de instalaciones en sus comunidades.
Ciudades como Chandler (Arizona) y College Station (Texas) ya han frenado proyectos similares, mientras que estados como Maine evalúan imponer moratorias.
A nivel político, figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez han pedido una pausa en la expansión de estos desarrollos.
El caso refleja un nuevo frente de debate en Estados Unidos: cómo equilibrar el crecimiento tecnológico con el bienestar de las comunidades locales.