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La intensa ola de calor que ha afectado a Francia durante los últimos 11 días ha provocado cerca de 1.000 muertes adicionales en apenas cinco días, según un primer balance de las autoridades sanitarias, que atribuyen el aumento de la mortalidad a las temperaturas extremas registradas en gran parte del país.
El organismo público Santé France informó que el incremento de fallecimientos comenzó el pasado miércoles, cuando la ola de calor alcanzó su punto más crítico. De acuerdo con los datos preliminares, el 85 % de las víctimas tenía más de 65 años, mientras que las muertes ocurridas en domicilios aumentaron un 40 % respecto a lo habitual.
Aunque las cifras aún son provisionales, las autoridades advirtieron que el número final podría ser mayor, ya que el reporte se basa únicamente en certificados de defunción electrónicos.
La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, señaló que, pese a la gravedad de la situación, es probable que el episodio no alcance las 15.000 muertes registradas durante la histórica ola de calor de 2003.
Este domingo, Francia comenzó a dejar atrás la emergencia, al retirar la alerta roja por calor extremo en todo el país. Sin embargo, 22 departamentos permanecen bajo alerta naranja debido a que las temperaturas continúan por encima de los niveles normales para esta época del año.
EFE