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El Pentágono redujo un 20% el número de generales y almirantes en las Fuerzas Armadas, como parte de un programa para «rendir cuentas».
El secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth, explicó que los recortes se dirigían a los oficiales que no se sumaron en a los esfuerzos por garantizar que las fuerzas armadas se centren en la guerra y no en las políticas progresistas de anteriores gobiernos.
Durante su discurso en la base militar de Quantico, Washington, Hegseth declaró que a lo que los medios llaman una purga, él lo considera una rendición de cuentas. Un año después de una intervención similar ante los altos mandos, en la que señaló que las fuerzas armadas estaban demasiado centradas en ideas «woke».
También defendió las medidas que ha impulsado desde su llegada al Pentágono y volvió a criticar las políticas de diversidad e inclusión que, según su postura, desviaron a las Fuerzas Armadas de su función principal.
El secretario también utilizó un lenguaje especialmente duro para describir el perfil de los militares que, según él, deben integrar la institución, al señalar que busca “solo guerreros” y tropas preparadas para el combate. Sus declaraciones se producen un año después de otro discurso ante altos mandos en el que cuestionó lo que denominó una cultura “woke” dentro del Ejército.
La reducción de los puestos de alto rango forma parte de una reorganización más amplia impulsada por Hegseth. Desde el inicio de la administración de Donald Trump, numerosos altos mandos han sido destituidos, han visto bloqueadas sus promociones o han anunciado su retiro, situación que ha generado cuestionamientos de legisladores sobre el impacto de los cambios en la conducción militar.
Además de los recortes, Hegseth anunció durante su discurso nuevas iniciativas relacionadas con la guerra con drones, sistemas autónomos, inteligencia artificial y la modernización de la estructura militar. Entre ellas se encuentra la creación de un nuevo comando de cuatro estrellas dedicado a desarrollar capacidades de guerra autónoma y robótica.
La reducción de 20% deberá completarse, según los planes anunciados, para el 1 de enero de 2027. El Pentágono cuenta actualmente con alrededor de 800 puestos destinados a generales y almirantes, por lo que el porcentaje representa una disminución significativa de las posiciones de mayor rango.
Legisladores demócratas y algunos críticos de la política de Hegseth han expresado preocupación por los cambios y por el posible efecto de las destituciones y reducciones sobre la conducción de las Fuerzas Armadas. La administración Trump sostiene que se trata de una reorganización destinada a fortalecer la preparación militar y modificar la estructura de liderazgo.