Imagen vía X Juegos Olímpicos
El brasileño Lucas Pinheiro Braathen protagonizó uno de los momentos más impactantes del deporte mundial al conquistar la medalla de oro en el slalom gigante de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, marcando un antes y después al conseguir el primer título invernal de Brasil.
Con apenas 25 años, firmó un tiempo total de 2:25.00, suficiente para imponerse a los grandes favoritos en la exigente pista Stelvio, logrando también la primera medalla para un atleta latinoamericano en unos Juegos Olímpicos de Invierno.
El suizo Marco Odermatt, uno de los grandes referentes del circuito, se quedó con la medalla de plata a 58 centésimas. El bronce fue para su compatriota Loïc Meillard. Aunque ambos mantuvieron sus posiciones tras la primera manga, ninguno pudo alcanzar el ritmo del brasileño en la bajada definitiva.
Nacido en Oslo, Pinheiro inició su carrera representando a Noruega y se consolidó como una de las figuras emergentes del esquí alpino. Sin embargo, tras desacuerdos con su federación, decidió cambiar de bandera y competir por Brasil, país de origen de su madre.
Lo que parecía una apuesta arriesgada terminó redefiniendo su trayectoria. Primero consiguió podios históricos para Brasil en la Copa del Mundo y luego firmó victorias que anticipaban un gran salto. Ese salto llegó en la máxima cita olímpica.
Brasil, tradicionalmente identificado con el futbol, nunca había celebrado un título olímpico en deportes de invierno. El logro de Pinheiro no solo rompe una barrera estadística, sino también simbólica.
Su triunfo demuestra que el talento latinoamericano puede abrirse paso en disciplinas dominadas históricamente por potencias europeas y norteamericanas. Más allá de su participación pendiente en el eslalon, ya aseguró su lugar en la historia: el atleta que llevó por primera vez a Latinoamérica al podio olímpico invernal.