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El maíz es mucho más que un ingrediente de la cocina mexicana. Su historia, tradición y valor cultural lo convierten en uno de los pilares de la identidad del país, al grado de que México es reconocido como su centro de origen y diversidad.
Un legado con miles de años de historia
La historia del maíz comenzó hace aproximadamente 7,000 años, cuando antiguos habitantes de Mesoamérica domesticaron el teocintle, una planta silvestre considerada su antecesora. Desde entonces, civilizaciones como la maya, mexica y mixteca hicieron de este grano la base de su alimentación, economía y desarrollo cultural.
Actualmente, México conserva al rededor de 60 razas nativas de maíz, resultado de miles de años de selección realizada por comunidades indígenas y campesinas.
El corazón de la gastronomía mexicana
El maíz está presente en algunos de los platillos más representativos del país, como tortillas, tamales, pozole, tostadas, totopos, esquites, elotes y palomitas. Tan solo en México existen alrededor de 600 formas de prepararlo para el consumo humano.
Además de su importancia culinaria, es una fuente de fibra, vitaminas del complejo B, hierro, magnesio y otros nutrientes esenciales para la salud.
Patrimonio cultural y agrícola
Los maíces nativos forman parte del patrimonio biocultural de México y son el sustento de miles de familias rurales. Su conservación también representa una herramienta para enfrentar los efectos del cambio climático y fortalecer la seguridad alimentaria.
Con una producción superior a 27 millones de toneladas anuales, México se mantiene entre los principales productores de maíz del mundo, un cultivo que continúa siendo símbolo de historia, tradición y orgullo nacional.
Recuperado de Gobierno de México / Instituto nacional de salud pública
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