Imagen: Captura de pantalla YouTube canal TATE
El mundo del arte contemporáneo lamenta la muerte de Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más relevantes del último siglo. Falleció a los 97 años, el pasado 14 de agosto, en un hospital de Tokio. Su legado quedó marcado por los característicos lunares, conocidos como polka dot, que surgieron de las alucinaciones que experimentaba desde niña.
Nacida el 22 de marzo de 1929 en Matsumoto, Nagano, Kusama comenzó a pintar alrededor de los 10 años. Sus obras incorporaron patrones repetitivos, redes, arcos y colores vibrantes, elementos que posteriormente se convirtieron en símbolos de la psicodelia.
Una artista que convirtió sus experiencias en arte
Kusama padeció alucinaciones y un trastorno obsesivo compulsivo desde la infancia. Encontró en la creación artística una forma de supervivencia y terapia, desarrollando un estilo que transitó por el arte pop, la performance, la abstracción y el feminismo.
A finales de los años 50 emigró a Estados Unidos, donde experimentó con instalaciones inmersivas, esculturas, espejos, luces, pintura corporal, moda y cinematografía. También realizó obras en espacios públicos y participó en protestas contra la guerra de Vietnam.
Un legado internacional
Tras regresar a Japón en 1973, Kusama continuó creando desde una institución mental, donde ingresó voluntariamente en 1990. Sus obras fueron exhibidas en instituciones como el MoMA, Tate Modern, Reina Sofía y Centro Pompidou.
Entre sus reconocimientos destacan el Praemium Imperiale, la Orden de la Cultura de Japón y el Premio Asahi. En 2014 inauguró su propio museo en Tokio y dejó una extensa producción que consolidó su lugar como referente mundial del arte contemporáneo.
EFE