Foto: EFE
La artista argentina Ximena Caminos ha convertido una idea creativa en una experiencia cultural y ambiental única en Miami Beach con el proyecto Reefline, una instalación subacuática que fusiona arte, ecologismo y espectáculo visual. La iniciativa nació cuando Caminos obtuvo permiso para crear un arrecife artificial y eligió al automóvil como símbolo de transformación: de emblema de contaminación en tierra a soporte de vida marina bajo el mar.
El proyecto ya ha instalado más de dos decenas de coches de hormigón ecológico a unos 250 metros de la costa y a seis metros de profundidad, formando una especie de “autopista marina”. Estas esculturas funcionan como “macetas” que permiten la adhesión de corales, los cuales ya comienzan a crecer apenas dos meses después de su colocación.
Reefline aspira a extenderse once kilómetros a lo largo de la costa para recuperar especies marinas casi desaparecidas, en una zona que antiguamente contaba con un arrecife natural. La instalación, realizada con apoyo del artista Leandro Erlich, fue diseñada para resistir huracanes.
Además de su valor ambiental, la obra ofrece una experiencia inmersiva: los visitantes pueden nadar o bucear para observar la “ciudad subacuática”, siempre sin tocarla. Mientras busca reunir 33 millones de dólares para completar el proyecto, Reefline ya contempla replicarse en destinos como Dubái y Maldivas, llevando el arte al servicio de la naturaleza.
EFE