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Durante 2025 las remesas de los mexicanos que viven en el exterior tuvieron su primera caída en once años. Según datos oficiales que analistas atribuyen a un declive de la migración mexicana hacia Estados Unidos, principal origen de los envíos.
De acuerdo con Banxico, los ingresos por remesas sumaron 61,791 millones de dólares al cierre de 2025, por debajo de los 64,746 millones recibidos en 2024. Esta cifra es la más baja desde 2022 y representa una contracción significativa en el principal flujo de ingresos externos del país.
Aunque la caída anual fue generalizada, diciembre de 2025 registró un repunte: las remesas sumaron 5,322 millones de dólares, lo que representa un aumento de 1.9 % respecto al mismo mes del año anterior, y rompió una racha de ocho meses consecutivos de descensos.
Analistas y economistas vinculan esta caída principalmente a un descenso en la migración mexicana hacia Estados Unidos, el principal origen de los envíos. El endurecimiento de las políticas migratorias en EE. UU. y la menor incorporación de nuevos migrantes al mercado laboral han reducido el flujo de remesas.
Banxico también reportó una disminución en el número de envíos, que cayó más de 5% en 2025, aunque el monto promedio por remesa aumentó ligeramente (alrededor de 1% a unos 397 dólares).
Las remesas son una fuente clave de ingresos para muchas familias mexicanas y representan una proporción importante del consumo familiar y aunque siguen siendo una de las principales entradas de divisas, la caída puede reducir el poder adquisitivo de hogares que dependen de estos ingresos.
Además, la disminución coincide con una reducción prolongada de remesas mensuales durante 2025, una tendencia que no se veía desde hace más de una década.
Pese a esta caída, México sigue siendo uno de los principales receptores de remesas en el mundo, pero el cambio en los patrones migratorios y las políticas en Estados Unidos están afectando este flujo que durante años fue una constante fuente de crecimiento.