Imagen vía Facebook Laazá.teotitlan
Una parte elemental de la cultura mexicana son los trenzados: peinados que las abuelas enseñaron a sus hijas para cuidar su cabello y que con el tiempo adoptaron una nueva función más estética; pero en Oaxaca, cuna de la herencia cultural mexicana, esta práctica destaca más con el uso de los tlacoyales.
Los tlacoyales son accesorios textiles tradicionales utilizados para adornar las trenzas de las mujeres en distintas comunidades de Oaxaca. Estos coloridos complementos no son simples elementos decorativos: representan una herencia cultural viva, transmitida de generación en generación por manos de artesanas que conservan técnicas ancestrales y una profunda conexión con su identidad.
Y aunque su uso está concentrado principalmente en este estado, existen variaciones regionales en el diseño de los tlacoyales así como en sus materiales y significados.
En el Valle de Oaxaca, los tlacoyales no solo embellecen, representan la pertenencia a un grupo indígena específico, como los zapotecos, mixes y mixtecos; en épocas prehispánicas, los tocados con este ornamento eran símbolo de estatus y feminidad, algo que aún perdura en algunas celebraciones y rituales, como las bodas y fiestas tradicionales.
Su elaboración es un proceso cuidadoso y meticuloso, siendo lana, hilo de algodón y, en algunos casos, seda o fibras vegetales los elementos más utilizados: la lana es especialmente apreciada para climas fríos por su textura y calidez, mientras que el algodón ofrece una opción más ligera y fresca para los meses cálidos. Las artesanas seleccionan los hilos con especial atención, buscando calidad y una amplia gama de colores para crear piezas vibrantes y llenas de vida.
Una vez reunidos los materiales, se emplean diversas técnicas de tejido que varían según la región y la tradición familiar. Los diseños pueden incluir figuras geométricas, motivos florales, formas abstractas o incluso representaciones de animales y símbolos mitológicos.
La combinación de colores no es casual: muchas veces refleja la cosmovisión, la historia y la estética propia de cada comunidad.
Más allá de su función ornamental, los tlacoyales son una expresión de identidad, creatividad y continuidad cultural en el que cada pieza es única y encierra horas de trabajo, conocimiento heredado y un profundo respeto por las tradiciones. Su uso perdura como un testimonio vivo del legado artesanal de Oaxaca y del papel fundamental de las mujeres en la preservación de esta riqueza cultural.