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Donald Trump afirmó que el estanque reflectante del Monumento a Lincoln en Washington D.C fue vandalizado y aseguró que las fuerzas del orden ya investigan el incidente, ocurrido pocos días después de una remodelación valorada en casi 15 millones de dólares.
A través de Truth Social, el mandatario estadounidense sostuvo, sin aportar pruebas, que el área presentaba daños recientes incluyendo el desprendimiento del material azul aplicado en el fondo del estanque durante las obras de renovación. Según el mandatario, la supuesta intervención habría afectado una zona “pequeña” y sería reparada en breve.
El presidente también vinculó el episodio con otros hechos recientes de presunto daño a espacios públicos en el National Mall, incluyendo el hallazgo de los números “8647” grabados en el césped, interpretados en redes sociales como un mensaje político de protesta.
Las autoridades federales, incluido el Departamento del Interior y el Servicio de Parques Nacionales, no han confirmado hasta el momento que exista evidencia de sabotaje, mientras continúan las evaluaciones sobre el estado del estanque y el origen del deterioro.
El proyecto de rehabilitación del estanque ha sido objeto de atención pública por su alto costo, que pasó de una estimación inicial de 1.8 millones de dólares a cerca de 14.7 millones, según documentos del contrato federal.
La controversia se suma a las críticas habituales en torno a las obras de embellecimiento impulsadas por la administración en Washington D.C., así como a la polarización política que suele rodear este tipo de proyectos federales.