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Donald Trump anunció este miércoles un “muy buen acuerdo para Estados Unidos y para todos los países de la OTAN”, sobre Groenlandia con el secretario general de la organización, Mark Rutte, y confirmó que suspende la amenaza de imponer aranceles a partir del 1 de febrero contra ocho países europeos.
A través de una publicación en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense informó que se ha establecido “el marco de un futuro acuerdo” no solo sobre Groenlandia, sino también sobre toda la región ártica, y adelantó que habrá “conversaciones adicionales” sobre el sistema de defensa antimisiles “Golden Dome” en relación con ese territorio.
“Tras una reunión muy productiva con el secretario general de la OTAN, hemos establecido el marco de un futuro acuerdo con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica. Esta solución, si se lleva a cabo, será muy beneficiosa para Estados Unidos y para todos los países de la OTAN”, señaló.
Trump explicó que, sobre la base de este entendimiento, decidió no imponer los aranceles que había amenazado aplicar a ocho países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Dinamarca, que recientemente participaron en maniobras militares en la isla ártica.
También precisó que el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff estarán a cargo de las negociaciones y le informarán directamente.
Desde el Foro Económico Mundial de Davos, Trump respondió a las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, quien había dicho que no era posible abrir negociaciones con Washington sobre Groenlandia.
“Si quiere decírmelo, que me lo diga a la cara”, afirmó Trump ante la prensa tras su encuentro con Rutte.
De igual manera descartó el uso de la fuerza para anexionar la isla, pero insistió en la necesidad de abrir conversaciones “inmediatas para comprarla” y reconoció además que su interés en Groenlandia está ligado a la existencia de yacimientos de tierras raras y minerales estratégicos bajo el hielo.
La postura del mandatario ha generado preocupación en Europa por el impacto que podría tener en la cohesión de la OTAN y en el equilibrio estratégico del Ártico, una región cada vez más disputada por Estados Unidos, Rusia y China.