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El presidente Donald Trump afirmó este martes que la construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca se está pagando con su propio dinero y aportaciones de donantes privados, al defender el proyecto como un “regalo” para el país.
Durante un recorrido con la prensa por las obras, Trump negó que el proyecto se financie con recursos de los contribuyentes estadounidenses, pese a la polémica generada por el aumento del presupuesto, que pasó de 200 a 400 millones de dólares.
“Va a ser uno de los edificios más hermosos que jamás se hayan construido en el país”, declaró el mandatario.
El salón tendrá capacidad para unas mil personas y se construye en el lugar donde antes estaba el Ala Este de la residencia presidencial, demolida por orden de Trump el año pasado, decisión que provocó críticas de organizaciones dedicadas a la preservación histórica.
El mandatario explicó que el diseño arquitectónico está inspirado en civilizaciones como el Imperio romano y la antigua Grecia. Además, indicó que el complejo incluirá un hospital militar, un centro de investigación y áreas adaptadas para reforzar la seguridad del recinto presidencial.
EFE