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El presidente estadounidense, Donald Trump, está siendo criticado este lunes por una serie de anuncios de TV, en los que está siendo promocionado a semanas de las elecciones de medio término y que, además, han sido pagados por contribuyentes.
Los anuncios incluyen al final la leyenda “Pagado por el gobierno de Estados Unidos” y han sido transmitidos durante programas de alta audiencia, entre ellos partidos de la NFL y Saturday Night Live.
Uno de los spots muestra a Trump caminando por un pasillo en blanco y negro mientras se escucha un discurso de 2024 en el que habla de una “batalla final”; siendo prácticamente idéntico a uno utilizado durante su campaña presidencial de ese año.
El material incluye declaraciones de Trump sobre la expulsión de comunistas, marxistas y fascistas del Gobierno, así como críticas contra los medios de comunicación y el llamado “Estado profundo”. De acuerdo con AP, la difusión del anuncio ya había representado un gasto superior a 319 mil dólares, según datos de AdImpact.
La Casa Blanca sostiene que los materiales no constituyen propaganda electoral, sino anuncios de servicio público destinados a promover el patriotismo y recordar a los estadounidenses los valores que, según la administración, hacen que el país merezca ser defendido.
El Gobierno también ha señalado que presidentes anteriores utilizaron anuncios financiados con recursos públicos para promover determinadas políticas o responder a situaciones de interés nacional.
Sin embargo, las explicaciones no han evitado las críticas dentro de ambos partidos. El senador republicano John Kennedy cuestionó que cualquier funcionario utilice dinero público para promocionarse, mientras que legisladores demócratas calificaron los anuncios de propaganda y cuestionaron su legalidad.
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, también señaló que, aunque considera positivo el mensaje de los anuncios, estos no deberían ser financiados con dinero de los contribuyentes.
Además de las críticas políticas, expertos en ética gubernamental han planteado dudas sobre si la administración puede utilizar recursos públicos para difundir mensajes protagonizados por el presidente y que retoman material de su campaña electoral.
Richard Painter, quien fue abogado de ética de la Casa Blanca durante la administración de George W. Bush, sostuvo que las características de los anuncios plantean problemas legales. Reuters informó que expertos también han señalado posibles conflictos con restricciones federales relacionadas con propaganda gubernamental y actividad política.
La controversia ocurre aproximadamente cinco semanas antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que estarán en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Los anuncios, por su contenido y por el momento en que comenzaron a transmitirse, se han convertido en un nuevo punto de discusión sobre los límites entre comunicación institucional y mensajes políticos financiados con recursos públicos.