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Donald Trump firmó este jueves la imposición de nuevos aranceles sobre una serie de medicamentos importados, exactamente un año después del anuncio de sus aranceles globales.
El recargo sobre los productos farmacéuticos pretende acelerar el regreso de plantas de producción a Estados Unidos y podría alcanzar hasta el 100%, pero será del 15% para países o territorios como la Unión Europea, Japón o Corea del Sur.
De acuerdo con la Casa Blanca, esta estrategia busca fortalecer la industria nacional y reducir la dependencia de suministros extranjeros en sectores considerados estratégicos, como el farmacéutico.
En paralelo, la administración estadounidense anunció una revisión a fondo de los aranceles aplicados a metales, como parte de un esfuerzo por frenar prácticas comerciales desleales.
Según el gobierno, algunas empresas internacionales han intentado “manipular artificialmente” los precios de producción para colocar sus productos a menor costo en el mercado estadounidense, lo que afecta a la industria local.
La medida refuerza la línea proteccionista que ha caracterizado la política económica de Trump, centrada en priorizar la manufactura nacional y endurecer las condiciones para importaciones consideradas competitivas de forma desleal.
Con este nuevo paquete de aranceles, Washington reafirma su intención de reconfigurar el comercio global en favor de su economía interna, en un contexto de creciente competencia internacional.