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El presidente Trump acudió este martes al Centro Médico Militar Walter Reed para someterse a un examen médico y dental de carácter preventivo, en lo que la Casa Blanca describió como un chequeo rutinario. El mandatario, que está a punto de cumplir 80 años, atraviesa su cuarto examen público en lo que va de su segundo mandato, en un contexto marcado por el escrutinio sobre su edad y condición física.
Salud bajo observación
En julio del año pasado, la Casa Blanca informó que Trump padece insuficiencia venosa crónica, una afección frecuente en adultos mayores, aunque aseguró que su estado general es “excelente”. Sin embargo, en distintos actos públicos se han observado señales como moretones en las manos, tobillos inflamados y episodios de somnolencia, que han alimentado el debate sobre su salud.
Debate político y percepción pública
Trump ha rechazado cualquier señal de deterioro cognitivo y afirma que solo cierra los ojos durante algunos eventos. Aun así, encuestas recientes indican que menos de la mitad de los estadounidenses considera que mantiene la agudeza mental y física necesaria para ejercer la presidencia.
EFE