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Este jueves la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó los artículos de la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y envió el texto a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, para su sanción, en un paso clave para modificar la legislación petrolera del país.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, celebró la nueva Ley Orgánica de reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y añadió que solo cosas buenas vendrán después del sufrimiento.
La reforma, promovida por Rodríguez como parte de su estrategia económica tras asumir el cargo en un contexto de cambios profundos, busca abrir el sector petrolero a mayor participación privada y atraer inversión extranjera y nacional.
La iniciativa modifica una pieza clave del marco regulatorio del petróleo venezolano, tradicionalmente dominado por la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) desde los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro; ofreciendo mayor autonomía para operadores privados en la producción y comercialización del crudo, la introducción de contratos más flexibles y un esquema de arbitraje internacional de disputas, así como cambios en la tributación, manteniendo un límite general de regalías del 30%, con márgenes ajustables según condiciones de inversión.
Esta reforma coincide con un momento de reconfiguración de la industria petrolera venezolana tras años de caída en la producción, sanciones internacionales y desinversiones. El plan de Rodríguez es revitalizar el sector para incrementar la producción y atraer capitales, en un contexto donde Estados Unidos ha participado activamente en negociaciones y ha ofrecido incentivos a empresas petroleras estadounidenses para volver a operar en el país.
El texto legislativo aprobado por unanimidad en el Parlamento, depende ahora de la firma de Delcy Rodríguez para convertirse oficialmente en ley. La reforma ha generado debate, tanto entre legisladores afines como en sectores críticos, que piden mayor transparencia, controles anticorrupción y garantías legales para los inversionistas.
Si se implementa plenamente, la reforma podría marcar un cambio histórico en el modelo energético venezolano, pasando del control casi exclusivo del Estado a un esquema más abierto que permita una participación más diversa en la industria, con la meta de estimular la producción petrolera y atraer inversiones estratégicas.