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Venezuela y Estados Unidos iniciaron este sábado un proceso para restablecer sus relaciones diplomáticas, rotas desde 2019, tras la caída del presidente Nicolás Maduro. El acercamiento incluye gestiones políticas, contactos diplomáticos y un acuerdo para reactivar la industria petrolera venezolana, en un contexto marcado por liberaciones limitadas de presos por razones políticas que mantienen en vilo a familiares frente a centros de detención.
Diplomáticos estadounidenses llegaron a Caracas para evaluar una “reanudación gradual” de los vínculos, mientras el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez enviará una delegación a Washington. Según el presidente estadounidense, Donald Trump, el entendimiento contempla que Estados Unidos tenga potestad para decidir qué empresas participarán en la recuperación del sector petrolero, pese al deterioro de la infraestructura del país, que posee las mayores reservas de crudo del mundo.
Como parte de esta hoja de ruta, comenzaron excarcelaciones parciales de detenidos políticos. La oposición reporta apenas una decena de liberaciones, en un país donde aún se contabilizan 806 presos políticos. La incertidumbre llevó a familiares a instalar campamentos improvisados a las afueras de cárceles en Caracas.
Washington mantiene presión en el Caribe, con la incautación de un buque con crudo venezolano, aunque Caracas afirmó que se trató de una operación conjunta. Mientras avanzan los contactos, Trump aseguró estar en “buena sintonía” con el gobierno interino, que rechaza cualquier subordinación, en un proceso que abre una nueva etapa en la relación bilateral.