Imagen vía Storyblocks
El Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró este viernes los cargos de vandalismo contra el exatleta olímpico David Hearn, al reconocer que los daños en el estanque reflectante del Monumento a Lincoln fueron consecuencia de una renovación «precipitada y chapucera», y no de actos vandálicos como se había sostenido inicialmente.
La decisión quedó plasmada en un documento judicial presentado por la fiscal federal para el Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, en el que se admite que las fallas detectadas en el estanque fueron producto de una instalación deficiente durante una remodelación con un costo de 14 millones de dólares.
El caso representa un revés para la Fiscalía y para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien durante semanas aseguró públicamente que los problemas del emblemático monumento eran consecuencia de actos de vandalismo.
La investigación también involucró a otras tres personas, acusadas de delitos menores relacionados con el supuesto daño al estanque. Todas se declararon inocentes y, de acuerdo con los registros judiciales, al menos una de ellas también vio retirados los cargos este viernes.
La remodelación del estanque fue ordenada por Trump en mayo, con el objetivo de concluir las obras antes de las celebraciones del 4 de julio. Entre los trabajos realizados se incluyó el pintado del fondo del estanque de un intenso color azul, una intervención que generó críticas por su impacto estético.
En el documento judicial, la oficina de Jeanine Pirro responsabilizó directamente a otras dependencias federales, incluido el Departamento del Interior, por haber proporcionado información errónea que atribuía los daños exclusivamente a actos de vandalismo.
«Los daños fueron consecuencia de una instalación defectuosa y no de vandalismo, como inicialmente afirmó el Departamento del Interior», señalaron los fiscales.
Asimismo, explicaron que una inspección reciente encontró desperfectos distribuidos en distintas zonas del estanque, incluso en áreas centrales donde resulta poco probable que un presunto vándalo hubiera intervenido.
«Resulta difícil atribuir los daños generalizados al estanque reflectante al vandalismo, y mucho menos demostrarlo más allá de toda duda razonable», concluyó el documento.
La decisión pone fin al proceso penal contra Hearn y reabre el debate sobre la ejecución de las obras de remodelación impulsadas por la administración Trump en algunos de los monumentos más emblemáticos de Washington, D.C.