Ginebra, 29 ene (EFE).- La organización medioambiental Greenpeace llevó a cabo en la noche del miércoles un acto de protesta contra una central nuclear de Suiza, denunciando la opacidad de su gestión tras ocho meses de interrupción de su actividad por problemas técnicos.
Activistas de la organización proyectaron sobre la torre de refrigeración de la central de Gösgen (norte del país) imágenes en las que el trébol radiactivo amarillo y negro, símbolo habitual de la radiación nuclear, se transformaba en una cara horrorizada similar a la del célebre cuadro “El grito” de Edvard Munch.
Acompañando a esta imagen, Greenpeace proyectó mensajes como “No al retorno de la energía nuclear” o “Un fallo en 30 años, ¿cuántos otros ocultados?”.
La central interrumpió inesperadamente sus operaciones de producción eléctrica tras su revisión anual de mayo de 2025, pero los responsables de su gestión, según Greenpeace, tardaron otros tres meses en informar completamente del motivo de la paralización de operaciones.
En agosto indicaron que debían reemplazarse determinadas válvulas en el sistema de alimentación de agua de la central, y que ello obligaría a mantenerla en pausa hasta febrero de 2026.
El experto en cuestiones energéticas de Greenpeace Suiza Lukas Brühler aseguró en un comunicado que el sistema de suministro de agua es un riesgo para la central desde el comienzo de sus operaciones en 1979, “y el operador y la autoridad de supervisión lo saben, pero los trabajos necesarios solo se están realizando ahora”.
“¿Cuántos otros defectos ocultos tiene este reactor o los demás reactores de Suiza?”, agregó.
Suiza ha llegado a contar con cinco centrales nucleares, aunque una de ellas, la de Mühleberg, en el cantón central de Berna, cesó en 2019 sus operaciones tras 47 años de actividad y comenzó a ser desmantelada, un proceso que tardará 15 años.