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Este martes la Cámara Baja de Estados Unidos puso fin al cierre del Gobierno que comenzó el sábado, al aprobar partidas presupuestarias que permitirán a la mayor parte de agencias funcionar el resto del ejercicio, con la excepción del Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Ese departamento, responsable de la política migratoria y de las operaciones de ICE, solo contará con financiamiento hasta el próximo 13 de febrero, respondiendo a las exigencias del Partido Demócrata tras la muerte de dos manifestantes a manos de agentes federales durante redadas masivas en Mineápolis.
La medida fue aprobada por un estrecho margen de 217 votos a favor y 214 en contra, y será enviada al presidente Donald Trump, quien ha señalado que está listo para firmarla de inmediato. Aunque la votación pone fin al breve cierre gubernamental, abre la puerta a intensas negociaciones entre demócratas y republicanos para definir el futuro presupuesto del DHS en las próximas dos semanas.
La muerte de los manifestantes durante las protestas contra las redadas migratorias provocó un rechazo frontal de los demócratas a ampliar sin condiciones el financiamiento a las agencias involucradas en estas operaciones.
Entre las exigencias planteadas por el partido se encuentran:
- Uso obligatorio de cámaras corporales por parte de los agentes del DHS
- Prohibición de cubrirse el rostro con máscaras o pasamontañas
- Identificación visible y obligatoria durante los operativos
- Presentación de órdenes judiciales para ingresar a propiedades privadas
La presión no solo vino desde la oposición. Algunos legisladores republicanos también cuestionaron el manejo de la crisis, lo que llevó al presidente Trump a ajustar parte de su estrategia operativa.
El mandatario relevó del cargo al alto funcionario de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, y designó al llamado “zar de la frontera”, Tom Homan, para encabezar el nuevo enfoque.
Un día antes de la votación, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, anunció en su cuenta de X que los agentes federales comenzarían a utilizar cámaras corporales, en lo que fue interpretado como un gesto para facilitar el acuerdo presupuestario.
A pesar de estos movimientos y de un aparente repliegue en algunas prácticas operativas, se prevé que las negociaciones para definir el presupuesto definitivo del DHS serán complejas y políticamente tensas.