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La empresa TotalEnergies anunció un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para redirigir su inversión en proyectos de energía eólica marina hacia la producción de gas natural y petróleo, en un movimiento que refleja el giro energético de la administración de Donald Trump.
El anuncio fue realizado durante la conferencia CERAWeek en Houston por el secretario del Interior, Doug Burgum, y el director ejecutivo de la compañía, Patrick Pouyanné, quien calificó el acuerdo como “beneficioso para ambas partes”.
TotalEnergies había adquirido en 2022 concesiones por 928 millones de dólares para desarrollar parques eólicos marinos frente a las costas de Nueva York y Carolina del Norte. Sin embargo, suspendió estos proyectos a finales de 2024 ante la postura crítica del gobierno estadounidense hacia este tipo de energía.
Con el nuevo acuerdo, la empresa recuperará su inversión y destinará recursos equivalentes al desarrollo de proyectos energéticos más rentables, principalmente en gas natural licuado (GNL). Entre ellos destaca la construcción de la planta de Rio Grande, que tendrá una capacidad de 29 millones de toneladas.
Pouyanné explicó que la decisión responde a un enfoque “pragmático”, al considerar que en Estados Unidos existen condiciones más favorables para la producción de energía mediante gas, además de energías solares y almacenamiento en baterías.
Actualmente, TotalEnergies se posiciona como uno de los principales actores en el mercado energético estadounidense, con 10 gigavatios de capacidad renovable instalada y otros 20 en desarrollo. No obstante, su apuesta principal se centra en el GNL, donde ya es uno de los mayores exportadores del país.
En 2025, la compañía exportó 19 millones de toneladas de GNL, equivalentes al 18% de la producción estadounidense, con Europa como uno de sus principales destinos, en medio de la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania.
El acuerdo refuerza el papel de Estados Unidos como proveedor clave de energía a nivel global, especialmente para Europa, que ha incrementado su dependencia del gas natural licuado estadounidense para sustituir el suministro ruso.