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La administración de Donald Trump permitirá trabajar a al menos 150 mil trabajadores agrícolas extranjeros con visas temporales H-2A en Estados Unidos, pero también han reducido sus salarios en hasta 32%, de acuerdo con el Economic Policy Institute este martes, Día Nacional de la Agricultura.
El director de investigación sobre leyes y política de inmigración del instituto, Daniel Costa, explicó a EFE que los cambios a la metodología para calcular los sueldos de los campesinos con visados H-2A, de los que el 90% son mexicanos, que usa el Departamento del Trabajo implican una disminución del 26% al 32% de su sueldo.
Menos salario, más presión laboral
En términos reales, los trabajadores han perdido entre 3 y 7 dólares por hora. A esto se suma una nueva disposición que permite a los empleadores descontar hasta el 30% del sueldo por concepto de alojamiento, un gasto que anteriormente era subsidiado.
El impacto no solo afecta a los trabajadores migrantes. El estudio advierte que los salarios de los empleados agrícolas estadounidenses podrían reducirse hasta un 9%, lo que representaría pérdidas anuales de entre 4,400 y 5,400 millones de dólares en el sector.
Según el análisis, la decisión responde a una estrategia del gobierno para enfrentar una posible escasez de mano de obra derivada de políticas migratorias más estrictas.
Se estima que el número de trabajadores bajo el programa H-2A crecerá un 35% en la próxima década, pasando de 380 mil a más de 500 mil para 2034.
Actualmente, el campo estadounidense depende en gran medida de la mano de obra migrante: el 73% de los trabajadores agrícolas son hispanos, y casi la mitad son indocumentados.
Crece la presión política y legal
Las modificaciones han generado rechazo entre organizaciones laborales. La United Farm Workers, junto con su fundación y un grupo de trabajadores, presentó una demanda contra la normativa, calificándola como arbitraria. Mientras que en el ámbito político, figuras como Nancy Pelosi, Jesús Chuy García y Joaquín Castro impulsan una iniciativa para limitar el número de visas H-2A a 400 mil anuales.
El debate sigue abierto, en medio de un escenario donde la economía agrícola estadounidense depende cada vez más de trabajadores migrantes, pero con condiciones laborales cada vez más cuestionadas.
EFE