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La crisis del agua en Texas encendió las alarmas este miércoles, luego de que legisladores estatales advirtieran sobre un escenario cada vez más crítico y urgieran a acelerar inversiones en infraestructura hídrica.
En el marco del Día de la Tierra, representantes locales señalaron que el sistema enfrenta una presión sin precedentes debido al crecimiento poblacional, el cambio climático y el deterioro de redes con más de 60 años de antigüedad.
“La demanda de agua sigue aumentando mientras el suministro disminuye, lo que nos pone en ruta hacia un déficit importante”, alertó la legisladora Christian Manuel, quien subrayó que zonas costeras ya resienten los efectos combinados de sequías prolongadas e inundaciones más intensas.
Los legisladores coincidieron en que la falta de inversión y planeación ha agravado el problema, con sistemas que pierden grandes volúmenes de agua por fugas y una capacidad limitada para responder a fenómenos extremos como huracanes.
También denunciaron un “doble estándar” en el uso del recurso, donde las familias enfrentan restricciones mientras grandes usuarios industriales continúan operando con pocas limitaciones, incluso en periodos de sequía.
Por su parte, la representante Erin Zwiener recordó que los votantes aprobaron el año pasado una inversión de mil millones de dólares anuales para infraestructura hídrica. Sin embargo, el plan estatal estima que se requerirán al menos 174 mil millones en los próximos 50 años para cubrir la demanda.
“Incluso esa cifra anual no es suficiente para enfrentar una crisis de este nivel; el costo de no hacer nada será mayor”, advirtió.
Entre las soluciones urgentes, los legisladores plantearon fortalecer programas de conservación, modernizar redes de distribución, regular el consumo industrial y apostar por la reutilización del agua, priorizando a las comunidades más vulnerables.
La preocupación es especialmente alta en Corpus Christi, donde autoridades locales estiman que el suministro podría no cubrir la demanda en apenas seis meses, en medio de una sequía prolongada que afecta al estado desde 2020.
Los legisladores concluyeron que, sin acciones inmediatas, la crisis hídrica podría tener consecuencias económicas, sociales y ambientales de gran escala para millones de texanos.
EFE