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Una investigación del The New York Times reveló este miércoles que el símbolo de la lucha campesina en Estados Unidos, César Chávez, fue acusado por dos latinas de haber sufrido abuso sexual cuando aún eran menores de edad a las que se le sumó el testimonio de Dolores Huerta, compañera de lucha del movimiento.
Las recientes acusaciones contra Chávez han provocado una ola de reacciones entre políticos, activistas y organizaciones en Estados Unidos, que han condenado los presuntos abusos sexuales revelados en una investigación de The New York Times.
El gobernador de California, Gavin Newsom, expresó su respaldo a las víctimas y aseguró que se actuará con base en la justicia, la verdad y la transparencia. “Respaldamos a las víctimas”, afirmó.
Voces políticas y comunitarias alzan la voz
El Congressional Hispanic Caucus (CHC) fue contundente al señalar que “la rendición de cuentas nunca muere” y manifestó su apoyo total a las sobrevivientes; por su parte, la League of United Latin American Citizens (LULAC) enfatizó que ninguna figura histórica está por encima de la responsabilidad cuando se trata de respetar la dignidad humana.
En la misma línea, Voto Latino calificó las acusaciones como “indefendibles” y reconoció el impacto devastador que han generado en la comunidad latina.
El estado de California, donde Chávez consolidó su legado sindical, ha sido uno de los más golpeados tras las revelaciones. La histórica huelga de Delano en 1965, que unió a trabajadores agrícolas de distintos orígenes, hoy contrasta con las denuncias que sacuden esa memoria colectiva.
El sindicato United Farm Workers canceló las celebraciones en honor a su fundador y calificó las acusaciones como “impactantes, inquietantes y devastadoras”.
Figuras políticas como Monique Limón, Robert Rivas y la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, expresaron su respaldo a las denunciantes, entre ellas Ana Murguia y Debra Rojas, así como a la líder sindical Dolores Huerta que reveló a través de un comunicado haber sido víctima de Chávez cuando era más joven.
En tanto, la organización La Unión del Pueblo Entero (LUPE), fundada por Chávez y Dolores Huerta, anunció que abrirá un proceso confidencial para que posibles víctimas puedan compartir sus testimonios.