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Cada 30 de abril, México celebra el Día del Niño, una fecha dedicada a reconocer la importancia de la infancia y promover el bienestar de niñas y niños. Aunque la Organización de las Naciones Unidas sugiere conmemorar esta fecha el 20 de noviembre, el país adoptó su propia tradición desde 1924, durante el gobierno de Álvaro Obregón.
Esta celebración tiene como base la protección de los derechos infantiles, impulsados a nivel internacional desde la Declaración de Ginebra de 1924 y reforzados posteriormente con la Convención sobre los Derechos del Niño.
Más que festejos: bienestar y desarrollo
El Día del Niño no solo es motivo de alegría, también es una oportunidad para reflexionar sobre el desarrollo integral de la infancia. Hábitos como una buena alimentación, higiene personal y actividad física son fundamentales para crecer de forma saludable.
Asimismo, se promueve el aprendizaje a través del juego, la creatividad y la convivencia familiar. Actividades como cocinar en casa, hacer manualidades o visitar espacios culturales pueden fortalecer vínculos y estimular habilidades.
Tradición, juegos y valores
Más allá de la tecnología, los juegos tradicionales como el trompo, las canicas o “las escondidas” siguen siendo una forma valiosa de fomentar la imaginación y la actividad física.
En esencia, esta fecha recuerda que la infancia debe vivirse con alegría, seguridad y respeto, garantizando siempre los derechos y el desarrollo pleno de cada niña y niño.
Recuperado de sitio web Gobierno de México