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Los astronautas de la Estación Espacial Internacional (EEI) recibieron la orden de refugiarse en sus respectivas naves y mantenerse preparados para una posible evacuación debido a una fuga de aire que se ha agravado en el segmento ruso del laboratorio orbital.
De acuerdo con la portavoz de la NASA, Bethany Stevens, la fuga ha estado presente en el módulo ruso “durante algún tiempo”, y el quipo Roscosmos se encargaba de mitigar parcialmente sus efectos con “esfuerzos periódicos”.
Sin embargo, la aparición de nuevas fugas llevó a la agencia espacial rusa a programar este viernes una operación de reparación más extensa, poniendo bajo alerta a sus astronautas y para trasladarse a la cápsula Dragon de SpaceX, que transportó a varios de ellos hasta el laboratorio orbital.
“Por extensa precaución, la NASA ha dirigido a los cuatro miembros de la tripulación SpaceX Crew-12 de la agencia y al astronauta de la NASA Chris Williams a asumir una postura de seguridad elevada en la nave espacial Dragon mientras se realiza la reparación”, explicó Stevens.
Además de los cuatro integrantes de SpaceX, que incluyen al cosmonauta Andrey Fedyaev, y Williams, otros dos tripulantes rusos se encuentran actualmente a bordo de la estación espacial
Las filtraciones se localizan en el módulo Zvezda, una de las estructuras fundamentales del segmento ruso de la EEI. Desde su incorporación en el año 2000, el módulo proporciona alojamiento para la tripulación, sistemas de soporte vital, distribución eléctrica, procesamiento de datos, control de vuelo y propulsión.
También funciona como puerto de acoplamiento para las naves rusas Soyuz y Progress.
Las grietas detectadas en esta sección han sido motivo de preocupación recurrente para la NASA durante los últimos años, por lo que la agencia aseguró que continúa trabajando junto con Roscosmos y sus socios internacionales para encontrar una solución definitiva.
La situación ocurre mientras la comunidad espacial internacional se prepara para el retiro gradual de la Estación Espacial Internacional.
La NASA tiene previsto finalizar sus operaciones en la plataforma orbital a finales de 2030 y ejecutar su desorbitación controlada en 2031, poniendo fin a más de tres décadas de servicio desde el lanzamiento de los primeros componentes en 1998.
Posteriormente, la agencia estadounidense planea trasladar buena parte de sus investigaciones científicas y demostraciones tecnológicas a futuras estaciones espaciales comerciales en órbita terrestre baja.
EFE