Imagen vía Storyblocks
El caso que estremeció a Estados Unidos durante más de una década dio un giro definitivo. Rex Heuermann, un arquitecto de 62 años, se declaró culpable del secuestro, tortura y asesinato de siete mujeres en Long Island.
La confesión se realizó ante un tribunal del condado de Suffolk y lo deja enfrentando una posible cadena perpetua. Además, el acusado reconoció su responsabilidad en un octavo asesinato por el que aún no había sido formalmente imputado.
El caso, conocido como los crímenes de Gilgo Beach, mantuvo en vilo a la opinión pública desde que entre 2010 y 2011 se hallaron restos de 11 personas, nueve mujeres, un hombre y una niña, en una zona costera aislada.
Durante años, las autoridades no lograron identificar a un sospechoso, pese a que las víctimas, en su mayoría trabajadoras sexuales, aparecían en el mismo tramo de playa, lo que apuntaba a un asesino serial.
La investigación dio un giro en 2022, cuando se rastreó un vehículo vinculado a una de las víctimas, registrado a nombre de Heuermann. A partir de ahí, las pruebas comenzaron a acumularse: ADN obtenido de una caja de pizza desechada, registros telefónicos y evidencia encontrada en su vivienda en Massapequa Park.
Los investigadores también descubrieron que el acusado realizaba búsquedas obsesivas en internet sobre el caso, incluyendo preguntas como: “¿Por qué no han atrapado al asesino en serie de Long Island?”.
Además, en sus dispositivos electrónicos se encontraron archivos donde, presuntamente, documentaba de manera meticulosa sus crímenes.
El caso de Gilgo Beach, uno de los más perturbadores en la historia reciente de Estados Unidos, deja ahora un capítulo judicial clave, aunque las autoridades aún buscan esclarecer si Heuermann está vinculado con todas las víctimas halladas.